CALIDAD Y EDUCACIÓN: DESAFÍOS PASADOS, ACTUALES Y FUTUROS

Las profundas transformaciones en las que se encuentra hoy en día la sociedad, nos llevan a plantearnos una serie de interrogantes con respecto al futuro. Los cuestionamientos más recurrentes en cuanto a nuestro enfoque global y sectorial han sido desde hace algún tiempo las preguntas: ¿Hacía donde vamos?, ¿Qué haremos? o ¿Cómo lo enfrentaremos?.

Cabe destacar que los alcances de estas interrogantes son múltiples y pueden ser evaluados, desde sus alcances, formas, procedimientos o también por sus resultados, sean estos en el corto, mediano o largo plazo.

Si bien es cierto existen distintos criterios y visiones con respecto a las diferentes respuestas, caminos, acciones y proyecciones de los diferentes sectores de la sociedad en lo referente al cómo interactuar frente a estos desafíos, desde un tiempo a esta parte ha existido consenso en cuanto a los conceptos sociales superiores de análisis y medición de resultados en cuanto a su efectividad y trascendencia social; nos referimos a calidad y educación.

Los criterios filosóficos, organizativos y aplicaciones tanto en calidad como en educación pueden ser muy diferentes acordes a nuestras experiencias valóricas, éticas y la visión del cómo debemos entender la sociedad. Es por ello que más allá de una discusión de orden ético-filosófico en cuanto a educación y calidad, debemos fijar nuestro horizonte en objetivos superiores que propendan al bien común.

El criterio de bien común comúnmente es asociado a los resultados e impacto positivo que las diferentes actividades del quehacer humano tienen sobre los diferentes estamentos de la sociedad, con ello también su desarrollo ha tenido una velocidad equivalente al conjunto de logros en las diferentes áreas de la sociedad humana durante los últimos siglos.

Producto de ello es que lo que antiguamente se observaba como actividades trascendentes, invaluables y superiores del quehacer humano, la educación, salud y servicio público; con el correr del tiempo se vieron sujetas a planificación, metas y medición de resultados en su gestión dado su alto impacto en las actividades de ordenamiento del estado y la sociedad .

Como corolario del colonialismo económico y territorial de las potencias europeas a fines del siglo XIX y con el inicio de la Revolución Industrial, se inicia una etapa de profundos cambios cuyas consecuencias no solo se evidenciaron desde el punto de vista social y político sino también en el desequilibrio de la interrelación de las sociedades y estados en torno a objetivos comerciales y estratégicos. Por primera vez las naciones se organizan en torno a políticas de estado para planificar en forma eficaz lo mejor para su desarrollo.

Con el transcurrir de la expansión de las sociedades en pro del desarrollo social y económico las necesidades de nuevos técnicos y profesionales van adquiriendo cada vez mayor relevancia. Con los descubrimientos y nuevos inventos ya no solo son necesarios los filósofos, abogados, agricultores, arquitectos y médicos para obtener un desarrollo social óptimo, sino que van naciendo expertos en diferentes áreas como electricidad, metalurgia, mecánica, electricidad dando paso al soporte académico para que este desarrollo sea sostenido en el tiempo a través de universidades y escuelas técnicas.

En esa etapa no solo era importante lo que se realizaba en cuanto a comercio, construcción, navegación, industria y ciencias aplicadas sino quién lo realizaba y más importante aún; qué tipo de enseñanza o capacidades deberían tener estos nuevos profesionales y técnicos para enfrentar los nuevos desafíos que la incipiente modernidad estaba imponiendo.

Si bien es cierto hasta el inicio del siglo XX los conceptos de calidad y educación marchaban por caminos separados en la concepción global del bien común, ambos conceptos fueron unificados en torno a objetivos comunes producto de dos grandes colapsos mundiales, la Crisis de los Años 30 y la Segunda Guerra Mundial.

La crisis de los años treinta obliga a las sociedades a preparar su educación en pro de la obtención de la mejora en los productos industriales que se elaboran. Por primera vez se establecen cadenas de producción, estudio y aplicación de materias primas. A su vez las universidades comienzan a modificar sus estructuras y objetivos curriculares a fin de poder formar personas cada vez más capacitadas en las nuevas áreas en pro de la eficiencia.

El trauma que significa el inicio, desarrollo y término de la segunda guerra mundial conlleva el perfeccionamiento de los controles de calidad en la producción de los países. Es así como durante este periodo se unen los objetivos productivos y sociales en pro de la obtención de la victoria final. Tras el término del conflicto nuevamente los países se unen para poder planificar en forma conjunta la reconstrucción de los territorios destruidos por el conflicto. Esto hace surgir iniciativas como el plan Marshall con el fin de ejecutar planes de desarrollo industrial y social en pro de la reconstrucción y reorganización de los países en pugna.

Con el inicio de la reactivación económica de los países tras el conflicto mundial comienzan a coexistir diferentes concepciones de calidad y productividad para los diversos productos y procesos industriales. A fin de realizar un ordenamiento internacional de los procesos y la producción industrial en 1947 nace en forma de comité la organización internacional para la estandarización (ISO). Esta organización fue compuesta por las principales potencias industriales del planeta y su misión original fue el poder normar entre los diferentes países criterios comunes en cuanto a la calidad de los productos que se fabricaban.

Es en este periodo en donde comienzan a surgir diferentes teorías y estratificaciones de procesos asociados a eficiencia y calidad como Baldrige, quien fue el primero en definir los criterios de éxito en la administración y sus efectos en la industria. Producto de ello y como una consecuencia lógica de la coexistencia económica y social de los países europeos y a fin de facilitar el tránsito de mercancías y personas con mayor facilidad surge en 1957 la Comunidad Económica Europea (CEE).

La confrontación ideológica tanto en lo político, filosófico como también en lo económico que representa la guerra fría a partir de la segunda mitad del siglo XX en cuanto a los criterios del cómo administrar la sociedad tanto desde el punto de vista capitalista como del socialista mantiene en suspenso un acuerdo global para la producción y exportación de productos como también los criterios financieros que debían regir para la administración de los recursos.

Finalizada la guerra fría a principios de los años noventa, se inicia una rápida reconversión sectorial, educacional y productiva por parte de Rusia y todos los países alineados a la ex Unión Soviética. Consciente de los cambios que se observaban se suman también China, India y el sudeste asiático con gran fuerza y dinamismo. Para ello debieron unificar criterios en torno al empleo de políticas de calidad para obtener la mejor utilización y resultados de los diversos sectores productivos.

Para mejorar los procesos se comienza gradualmente a diseñar un conjunto de políticas que tiendan paulatinamente a redirigir los esfuerzos en educación. Es en este momento cuando organismos como la ONU, el Banco Mundial y muchas Organizaciones no Gubernamentales(ONG) impulsan una serie de proyectos de cambio en lo que entienden debiera ser una educación óptima atendiendo a criterios de calidad en cuanto a sus contenidos y resultados para poder así lograr una nivelación paulatina en el desarrollo de las naciones.

Con el término de los años noventa, los conceptos de calidad y educación se encuentran adscritos a los mismos criterios de obtención de resultados efectivos, a esta concepción unificada del criterio de calidad y gestión educacional se unen resultados medibles a la satisfacción de todos los actores del proceso educacional.

Como efecto de los rápidos cambios que va generando el avance de tecnología, es en este periodo en donde comienza a palparse en forma real la nueva revolución del conocimiento asociada a la comunicación, a partir de este momento internet y el acceso a la comunicación hacen que el conocimiento se multiplique y se diversifique de tal modo que las velocidades de aprendizaje y aplicación se reduzcan substancialmente.

Con la entrada violenta e invasiva de la globalización e internet, cambian substancialmente conceptos como inteligencia por habilidades, profesores por líderes de aula, apoderados y a alumnos por clientes y beneficiarios. Dejan de ser los maestros quienes son la única fuente de información para los alumnos. A partir de este momento, el conocimiento va a tener muchos medios y vías de verificación por parte de quienes lo reciben dada la diversificación de los medios de acceso al conocimiento a través de la creación de inmensas bibliotecas de acopio virtual y del eficiente cruce de información de los sistemas de navegación.

Junto con la globalización y la internacionalización de los productos surge como principal requerimiento la necesidad de adaptar nuestras economías al proceso de permeabilización de los mercados sin causar grandes traumas a nuestros países, sus comunidades o también nuestros sectores productivos vulnerables. El criterio que comienza a tomar cuerpo es que para poder hacer de forma lo menos traumática posible el traspaso a un eficiente sistema de administración estatal, productivo, exportador y educacional adaptado a los nuevos requerimientos que la acelerada evolución de intercambio entre las naciones, que día a día están necesitando, debemos homologar nuestros procesos a aquellos países o comunidades que mejores soluciones han puesto en marcha para transformar en valor agregado lo que antes aparecía como problemas insolubles.

El éxito de los países desarrollados en la interrelación de los procesos productivos y la sociedad ha radicado en la interacción efectiva entre los diferentes actores sociales, productivos, políticos, gubernativos, gremiales y educacionales en pro de una mejora continua en lo que a las nuevas tareas de la sociedad y su organización requieran. Como complemento de ello han surgido una serie de reglamentaciones y obligaciones que los diversos actores sociales y productivos deben cumplir para poder desarrollar sus actividades en un marco óptimo tanto en lo referente a procedimientos orgánicos como en lo relativo a resultados.

Es un hecho que para poder homologar el tránsito, exportación e importación de productos se ha debido cumplir con requerimientos diversos que van desde reglamentaciones sanitarias hasta tipificación y rotulación del contenido. Paso a paso se va abriendo la estratificación de productos y especializaciones tecnificadas para poder otorgar las mayores y mejores garantías de calidad.

Dentro de los procesos de mejoramiento los países desarrollados comienzan a integrar en sus procesos de planificación sectorial a equipos multidisciplinarios de personas en pro de una amplitud, visión y efectividad en los tiempos de evaluación e implementación de políticas innovadoras se refiere.

Con la importancia de la medición de los resultados sectoriales y estadísticos en la industria, comienza a sentirse con mayor gravitación el real peso que tienen estos mecanismos en la evolución y mejoramiento de la educación. Como natural consecuencia, los criterios de calidad y gestión comienzan a aplicarse a los colegios, universidades e institutos en pro del mejoramiento del perfil y conocimientos de los egresados. Como natural efecto simbiótico un trascendente y sostenido mejoramiento en la industria y ciencias aplicadas, en que la sociedad debe procurar igualdad de oportunidades para los que son reales propiciadores de las mejoras; nos referimos a las personas.

Básicamente, y a fin de poder tener un mecanismo de control y análisis de gestión efectivo para la educación, es que los países desarrollados comienzan a exigir el cumplimiento de las normas impuestas a sus productos e industrias a los procesos educacionales no solo de los países de su esfera sino a los países en vías de desarrollo.

En el termino del siglo XX también los organismos internacionales como la ONU, el banco mundial,, BID y UNESCO comienzan paulatinamente a adoptar como vías lícitas de desarrollo los sistemas de gestión de calidad, aplicación de normas ISO, especialmente en lo que se refiere a otorgamiento de créditos a países en vías de desarrollo. Ya no solo es importante que las normas de calidad y eficiencia existan, sino que estas deben comenzar a ser cumplidas a fin de legitimar a los organismos privados que deseen realizar actividades industriales o de exportación.

Para hacer efectivo este ciclo de cumplimiento de normas y procesos en la educación y gestión del estado para los países en vías de desarrollo surgen como principales condicionantes la acreditación de las instituciones educativas ya sean estas univeristarias o institutos técnicos, como también la certificación de las carreras que se imparten. Se convierten así como objetivos primarios de nuestros países que el estado garantice la Certificación y Acreditación de todas las instancias del proceso educacional.

Con el firme propósito de efectuar en forma eficaz este ciclo, es que los países instauran comisiones y organismos gubernamentales específicos para poder dar efectiva cobertura a las instituciones del quehacer educativo.

Con el cumplimiento de estas etapas se dará paso en el breve plazo a la acreditación personal de los profesionales en ejercicio a fin de poder certificar que su actualización de conocimientos es periódica y sistemática.

Ante la disyuntiva de las organizaciones industriales y educacionales en si es de importancia gravitante el acreditarse o certificarse debemos señalar que según los análisis de resultados de experiencias de este tipo efectuadas en Europa, la productividad mejora en más de un 25% después de aplicados los sistemas de gestión de calidad en dichas instituciones.

Si pudiésemos trapolar los resultados a las áreas educacionales de nuestros países no sería arriesgado el poder vaticinar que aquellas universidades o institutos que se encuentren acreditados y certificados van a poseer ventaja competitivas no solo en la mejora de su matrícula sino que al aplicarse los sistemas de mejoramiento en la calidad aseguran un mejoramiento ostensible en la preparación de sus futuros egresados.

A la luz de un análisis objetivo podemos decir que el mejoramiento continuo de las organizaciones a través de las acreditaciones, certificaciones y aplicación de sistemas de calidad integrados a estos y otros procesos, posee como único fin la trascendencia y efectividad de las organizaciones con la consiguiente mejora en la calidad de vida de las personas dado que los trabajos hechos en forma eficiente redundaran en una substantiva mejora en la interrelación laboral y familiar de los diferentes componentes humanos de eterno devenir de nuestra evolución.

 

ALEJANDRO VON ASSMANN VALDERAS
GERENTE PLANIFICACIÓN ESTRATÉGICA
GRUPO DE EMPRESAS FIDEGROUP

 

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